domingo, 24 de mayo de 2009

PERSONALIDAD HISTÉRICA

PERSONALIDAD HISTÉRICA

Los expertos afirman que todos los individuos que presentan síntomas clínicos de histeria poseen unos rasgos comunes, que aunque se pueden presentar en otros individuos, son especialmente frecuentes en la neurosis fóbica (llamada también histeria de angustia), la cual presenta gran afinidad con la histeria.

Los rasgos de comportamiento externo más importantes son:

Egocentrismo muy acentuado.
Labilidad emocional, con sentimientos aparentemente intensos, pero volubles y cambiantes fácilmente.
Tendencia al “actino-out”, con escasa o nula previsión de las consecuencias.
Falta de inhibiciones y limitado autocontrol.
Teatralismo, tiende al comportamiento dramático y a cierto tipo de exhibicionismo.
Susceptibilidad ante la sugestión.
Tendencia a la imitación por su elevado nivel de sugestibilidad.
Escaso interés por el estudio y las realizaciones de orden intelectual.
Superficialidad e inconstancia en sus relaciones con los demás.
Aparente actitud de dependencia y necesidad de protección, contradictoriamente combinada con autoritarismo y habilidad para manejar a los otros.
Incapacidad para amar profundamente. En las mujeres histéricas coexiste la frigidez con la coquetería, en incluso en ocasiones con la promiscuidad sexual.
Los rasgos y mecanismos profundos de la personalidad

1. Represión primaria y masiva.

2. Capacidad para la conversión de los problemas psiquicos en fenómenos somáticos, realizando un verdadero “lenguaje de los órganos”.

3. Fuerte tendencia a la regresión.

4. Facilidad para la disociación.

5. Utilización de abundantes mecanismos de defensa primitivos, como la negación, simbolización, ideación y formación reactiva.

6. Escasa capacidad para la formación de sublimaciones.

Etiología

La teoría psicoanalítica presupone en la histeria una fijación del desarrollo psicosexual en el nivel de la fase edifica.

Lo característico de la histeria de conversión estriba en que la expresión de lo reprimido se expresa a través de modificaciones corporales, mientras que en las otras neurosis el afecto queda en lo psíquico.

El mecanismo de defensa característico de la histeria de conversión es la represión, de mantener fuera de la conciencia todo aquello que se refiera a impulsos prohibidos.

Reacciones psicofisiológicas de la conversión histérica

La nomenclatura estándar de la APA diferencia las reacciones de conversión de los trastornos psicofisiológicos, autonómicos y viscerales sobre la base de los siguientes criterios:

Los síntomas de conversión:

Se expresan principalmente a través del sistema sensoriomotor voluntario.

El síntoma expresa un impulso, una idea, un afecto, etc.

La respuesta psicofisiológica a un afecto o impulso, consciente o no, que por su intensidad o duración puede dar lugar a una disfunción y a lesiones irreversibles.

Las reacciones psicofisiológicas:

Son el resultado del sistema de descarga del sistema nervioso autónomo.

No existe tal simbolización. Aunque en la práctica las diferencias están lejos de ser tan nítidas y definitivas, ya que por ejemplo signos tradicionales de la histeria de conversión, como los vómitos, síncopes o nauseas, se hallan basados en alteraciones del sistema nervioso autónomo.